El modelo híbrido representa una gran oportunidad de crecimiento para el sistema educativo global.

Durante los últimos meses hemos constatado que somos capaces de trabajar a distancia, impartiendo educación de calidad a estudiantes de diferentes edades.

Al principio se pensaba, como en efecto lo fue, que el mayor reto estaba en la formación de los más pequeños del preescolar.

Hoy por hoy, se ha visto que estos niños también han desarrollado habilidades que les han permitido aprovechar las actividades interactivas con sus docentes detrás de las pantallas, lo cual ha resultado una sorpresa para muchos.

Asimismo, los estudiantes de primaria y bachillerato, han encontrado en esta modalidad de aprendizaje, una en la cual pueden sentirse cómodos pues tienen a su disposición información que pueden manejar a su ritmo y variadas opciones para comprenderla y hacerla suya.

Es una realidad, lo hicimos y seguiremos en ello.

Modelo Híbrido en educación
Modelo Híbrido

Cuando se plantea la necesidad de volver presencialmente a los colegios, es cuando nos preguntamos, ¿qué hacemos con todo lo aprendido a nivel metodológico durante la pandemia?

¡Ajá! La respuesta viene dada por el hecho de que, entendiendo que hay que aprovechar estas nuevas habilidades, el modelo educativo estará marcado por la permanencia y coexistencia del trabajo remoto y el trabajo presencial.

A esto, que se le ha denominado modelo híbrido, es a lo que tenemos que apuntar para enriquecer aún más la calidad de la educación de nuestras instituciones.

¿Qué se puede hacer en cada entorno?

En el entorno remoto nuestros docentes y estudiantes han demostrado que se puede establecer una interacción que permite intercambiar ideas, aproximarse a las emociones del otro, buscar información relevante y utilizarla para aplicarla a la resolución de situaciones concretas.

Este espacio está lleno de opciones para lograr que los estudiantes participen en actividades en tiempo real, puedan ser evaluados y, además, reciban un feedback oportuno de su desempeño.

Asimismo, este mismo entorno, durante el tiempo de trabajo individual de los estudiantes, les permite trabajar a su ritmo, convertirse en investigadores, desarrollar su curiosidad y su creatividad.

Es un tiempo valioso para hacerles ver que el aprendizaje es un proceso propio y que está gestionado por ellos mismos.

Por otra parte, el entorno presencial, está destinado al intercambio personal entre los mismos estudiantes y de ellos con sus docentes.

Puede utilizarse para el desarrollo de habilidades socioemocionales y la práctica de actividades deportivas y artísticas.

Además, podemos emplearlo para trabajar las asignaturas desde la kinestesia y desde la vivencia de experiencias de aprendizaje.

Es oportuno para incorporar la teoría a la práctica y así lograr que, con la excusa de una actividad divertida, los estudiantes se apropien de información relevante para el resto de sus vidas.

¿Y los contenidos?

Son vitales para el desarrollo de las competencias pero no el foco de nuestro trabajo.

Además, todos son importantes, forman parte de la cultura general de las personas y, en lo sucesivo, cada estudiante podrá ir profundizando en aquellos que sean pertinentes para su vida laboral.

Lo relevante es comprender que no se trata de eliminar contenidos de los programas. Veamos que, aparte de darles una secuencia lógica, los docentes podamos entender que estos están disponibles en cualquier fuente electrónica y que ya no somos imprescindibles para que los alumnos accedan a ellos.

De allí que, utilizando el entorno remoto, podemos fomentar la habilidad de la investigación en nuestros estudiantes, acompañándoles con lineamientos claros sobre dónde y cómo buscar. Además de mostrarles qué hacer con esta información.

Poco a poco, ellos irán discerniendo qué es pertinente para el trabajo que están realizando. Esta es una valiosa habilidad que los ayudará, entre otras cosas, a tener mayor seguridad al momento de tomar decisiones.

Recordemos que el aprendizaje no se transfiere, se adquiere. Es así como es imposible pretender que los estudiantes piensen como sus profesores. Cada uno tiene su forma de aprender, tiene su método.

Más que intentar mostrarles cómo hacemos las cosas, ofrezcamos un abanico de opciones para que puedan escoger la que más se adapte a sus necesidades del momento y a sus potencialidades.

Así podrán elaborar un producto en el que demuestren sus capacidades.

¿Cuál será la recompensa?

De vuelta, tendremos la riqueza de un enorme cúmulo de información que se va quedando en la memoria de los muchachos derivado del esfuerzo de cada uno por resolver sus dudas y contrastar diversas fuentes en línea.

La educación a distancia ha tomado una relevancia enorme y es necesario que permanezca en nuestro radar como la oportunidad de crecimiento que es para el aprendizaje de habilidades duras y blandas.

Si bien es cierto que los colegios tradicionales tienen una infraestructura que quisiéramos aprovechar, también es cierto que requieren una reinvención orientada a una nueva manera de aprovechar sus espacios y la claridad de las competencias que se desarrollarán en cada uno de ellos.

La invitación es a adoptar un mindset de coexistencia de ambos entornos en la educación, un modelo híbrido, de modo que la oportunidad dada por estos meses de confinamiento se convierta en ganancia para la evolución del sistema educativo global.

¿Qué opinas? Me encantaría compartir ideas contigo.

Emilia 🍎🍎🍎


Emilia Montero

Docente de vocación, emprendedora y formadora innata. Siempre de la mano de la actualización, la estrategia parte de ponerse en los zapatos del otro y ser empático. ¡Vamos por más!

2 comentarios

Andrea · abril 13, 2021 a las 1:54 pm

Muy acertada! Tanto niños pequeños como bachilleres han desarrollado nuevas habilidades que no sabían eran capaces. El adaptarnos a nuevos métodos de enseñanza, y sobretodo a nuevos estilos de vida, nos hacen crecer mucho más como personas y profesionales.

    Emilia Montero · abril 14, 2021 a las 1:10 pm

    Y todo ello ha sido un maravilloso descubrimiento.

    Gracias por compartirlo Andrea.

    Un abrazo.

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