El aprovechamiento del entorno remoto para la educación se ha impuesto como consecuencia de la necesidad de permanecer en casa y tener que afrontar el reto de continuar formando a los estudiantes.

La buena noticia es que ha sido un fenómeno global que ha permitido el intercambio de ideas orientadas a la evolución educativa, tan necesaria desde hace años.

Entorno remoto
Entorno remoto

Hemos aprendido.

Docentes, estudiantes y familias, nos hemos formado.

Cada uno a su ritmo y desde sus talentos, estamos equipados para afrontar el reto de la utilización de variados canales digitales que, al principio, eran desconocidos y generaban muchas inquietudes.

Más allá de usar estos canales como un medio para resolver una situación problemática, han demostrado ser de gran utilidad para mantener, en el tiempo, la formación de las personas, a todo nivel.

En este sentido destaca que, amén del gran esfuerzo que requiere, se implementó el entorno remoto para la enseñanza de niños de preescolar, con éxito comprobado.

Estamos hablando de que, con las herramientas digitales apropiadas, siempre con base en los elementos pedagógicos y didácticos pertinentes, los estudiantes desde preescolar hasta el espacio universitario, están aprendiendo y esto está ocurriendo de manera muy satisfactoria.

Al principio se pensaba, como en efecto lo fue, que el mayor reto estaba en la formación de los más pequeños del preescolar.

Hoy por hoy, se ha visto que estos niños también han desarrollado habilidades que les han permitido aprovechar las actividades interactivas con sus docentes detrás de las pantallas, lo cual ha resultado una sorpresa para muchos.

Asimismo, los estudiantes de primaria y bachillerato, han encontrado en esta modalidad de aprendizaje, una en la cual pueden sentirse cómodos teniendo a su disposición información que pueden manejar a su ritmo y variadas opciones para comprenderla y hacerla suya.

La inquietud de muchos padres ha sido que sus hijos no están aprendiendo. Habría que preguntarles qué es lo que esperan que aprendan exactamente.

Si se trata de que los estudiantes aprendan los contenidos tal como sus padres o sus hermanos mayores lo hicieron en un momento determinado, hay alta probabilidad de que no esté pasando.

La realidad es que nuestros hijos no están aprendiendo lo mismo ni de la misma manera.

Están desarrollando nuevas habilidades, unas que no nos imaginamos que tendrían, al menos en lo consciente.

Su aprendizaje va mucho más allá de los contenidos. Esto es, por ejemplo, aprender las partes de la planta en segundo grado o trigonometría en el último año de bachillerato.

Estos contenidos están a un click en cualquier buscador de internet. Esa es la diferencia. Los tienen disponibles cuando quieran, las veces que quieran, con la versión que más les agrade.

Hay una diversidad enorme a su disposición y han aprendido cómo acceder a ello.

La cuestión está en que requieren aprender qué hacer con esa información, para qué usarla.

Es allí donde vemos que están aprendiendo de manera diferente.

Ya no es necesario escuchar a un profesor para aprender algo pero sí lo requieren para saber discernir sobre la información que está llegando y qué es lo que funciona para aplicarla en la solución de un reto real.

Nuestros estudiantes se están formando en una lista enorme de herramientas digitales que les permiten intercambiar ideas, mostrar y canalizar emociones, trabajar en equipo, colocar sus pensamientos en imágenes a través de diferentes diseños.

También se están formando para comunicar lo que aprenden con la oportunidad de un feedback personalizado.

Esto último resulta de gran valor pues muestra, oportunamente, cómo está siendo el camino recorrido y qué elementos hay que mejorar.

El espacio virtual en el que interactúan nuestros muchachos y que se ha convertido en el centro de su estrategia de trabajo les ayuda a desarrollar competencias digitales y su autonomía.

Allí radica la diferencia.

Hemos encontrado diferentes mecanismos para lograr hacernos entender, incluso, para que nuestra emocionalidad traspase las pantallas y se establezca una comunicación asertiva, mediada por la empatía.

Este espacio está lleno de opciones para lograr que los estudiantes participen en actividades en tiempo real, puedan ser evaluados en su desempeño.

Asimismo, este mismo entorno, se les permite trabajar a su ritmo, convertirse en investigadores, desarrollar su curiosidad y también su creatividad.

Es un tiempo valioso para hacerles ver que el aprendizaje es un proceso propio y que está gestionado por ellos mismos.

Utilizando el entorno remoto, podemos fomentar la habilidad de la investigación en nuestros estudiantes, acompañándoles con lineamientos claros sobre dónde y cómo buscar. Además de mostrarles qué hacer con esta información.

Esta es una valiosa habilidad que los ayudará, entre otras cosas, a tener mayor seguridad al momento de tomar decisiones.

La educación a distancia ha tomado una relevancia enorme y es necesario que permanezca en nuestro radar como la oportunidad de crecimiento que es para el aprendizaje de habilidades duras y blandas, tomando en cuenta los talentos y fortalezas de cada uno.

Vemos entonces que si ha sido posible hasta el bachillerato, lo es aún más para el entorno universitario.

A esta edad ya los estudiantes tienen mayor conciencia de sus responsabilidades y pueden autogestionarse mucho mejor.

Es cierto que se requiere mucha formación en autonomía. Es el punto de partida para que el sistema funcione.

No obstante, con el tiempo, los estudiantes van tomando conciencia de que depende de ellos el poder avanzar y poder obtener su título, incluso, en menor tiempo si el trabajo es más eficiente.

Estudiar a distancia implica organización y estructura. Vemos de nuevo que estas son habilidades que son de gran importancia y no necesariamente tenemos la conciencia de su aprendizaje.

Sin embargo, son super solicitadas por los empleadores cuando, después de la universidad, los estudiantes salen al campo laboral a buscar opciones de trabajo.

Hoy por hoy, claro que es importante dominar un área específica pero, tal vez es más importante, mostrar estas habilidades de las que hemos hablado antes para tener un desempeño más exitoso y poder crecer profesionalmente.

De hecho, según el Foro Económico Mundial (2020), las habilidades más demandadas en el futuro serán algunas de las siguientes: Pensamiento analítico y de innovación, aprendizaje activo y estratégico, resolución de problemas complejos, pensamiento crítico.

De allí la importancia de asegurar estas habilidades y el entorno remoto puede hacerlo.

Esto se traduce en estar mejor preparados y ser más competitivos.

Sí es posible, sólo hay que atreverse.


Emilia Montero

Docente de vocación, emprendedora y formadora innata. Siempre de la mano de la actualización, la estrategia parte de ponerse en los zapatos del otro y ser empático. ¡Vamos por más!

1 comentario

Sharon · junio 3, 2021 a las 6:17 pm

Gracias por tu articulo. Saludos.

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