¿Padres y maestros?
¿Padres o maestros?

Desde hace meses nos encontramos en una situación inusitada que nos ha obligado a cambiar nuestro sistema de vida. Los padres no han escapado de ello.

Dentro de los eventos más relevantes relacionados con las consecuencias de la pandemia del Covid 19, resalta el hecho de que los niños han tenido que recibir instrucción escolar en la casa, con el acompañamiento de los papá y/o mamá.

Al principio de todo, todos nos encontrábamos buscando las mejores vías para hacer que casa y colegio lograran una comunión que permitiera continuar con la formación de los niños en casa.

Las instituciones educativas, tenían entre manos el reto de facilitar el aprendizaje apoyándose más que nunca en los padres de familia. Por supuesto, tomando en cuenta que, mientras más pequeños los estudiantes, más apoyo han requerido.

Es así como se presentaron múltiples reacciones por parte de los padres, yendo desde el «yo no puedo» hasta la de aquel que buscó herramientas pedagógicas para poder actuar como maestro en la casa.

Sin embargo, cada quien desde sus potencialidades y posibilidades, se encontró ante la disyuntiva de preguntarse, ¿cómo hago esto si no soy maestro?

Es así, no son sus maestros, son sus padres.

La noticia es que parece ser que esta situación permanecerá por algún tiempo más.

Es por ello que hacemos algunas recomendaciones para aprovechar mejor el espacio de la casa reservado a la misión escolar.

✨ Establecer una rutina, enmarcada dentro de la nueva circunstancia familiar.

Sin perder de vista que es importante la flexibilidad, saber que el día está dividido en diferentes momentos y que cada uno tiene un fin, puede ayudar a los niños a no perder la conexión con los hábitos ya creados.

No se trata de colocar horas exactas, con tiempo de recreos simulando la escuela. Más bien que el niño esté preparado para acostarse y levantarse a la hora de siempre, hacer sus comidas a una hora determinada, dedicar un número de horas determinado a la elaboración de las tareas y al juego, otro momento para el compartir en familia. En fin, todo lo que el niño estaba acostumbrado a hacer.

Todo ello tomando en cuanta que unos padres podrán lograrlo más que otros porque no hay desmerecer que muchos tienen planes de trabajo exigentes que también tienen que aprender a compaginar con este nuevo reto de la casa.

✨Preparar un espacio para la realización de las tareas.

Se trata de disponer el espacio disponible de modo que el estudiante lo relacione con la actividad escolar y sea cómodo para él.

Si se usa la mesa del comedor, se recomienda que esté limpia, libre de adornos y utensilios, dotada de los materiales necesarios para el trabajo, entre los que podríamos contar, computadora, cuadernos, lápices, libros. Esto los ayuda a estructurarse y organizarse mentalmente.

✨Establecer metas.

Es necesario conducir al niño hacia la consecución de objetivos, mostrarles la hoja de ruta a seguir en el día para alcanzarlos y evaluar, al final, qué tanto se ha logrado.

Ello permitirá la auto reflexión y le hará más proactivo, a medida que nota la evolución de su progreso.

✨Motivación y apoyo.

Cada persona tiene su ritmo, nuestros alumnos, desde sus diferencias, necesitan acompañamiento. Unos días son mejores que otros, las condiciones son distintas pero, sea el ritmo que sea o la condición que nos ocupe, los estudiantes necesitan sentir el respaldo de su familia.

✨No pasa nada si no sabemos.

A veces nos sobreexigimos pensando que, como padre,s debemos tener todas las respuestas a las demandas de nuestros hijos.

Es claro que el rol de maestro puede llegar a ser muy complejo. Partiendo del manejo de la pedagogía, ser docente requiere una serie de competencias que se adquieren tanto con el estudio como con la experiencia en el intercambio con sus alumnos en el entorno escolar.

Por otra parte, el rol de padre y madre no dista para nada de esa complejidad. Hay un cúmulo de aristas que debemos tener presentes para hacerlo mejor cada día, empezando porque no hay un libro que explique la mejor ruta para ser padres de familia.

Es por ello que no pasa nada si no sabemos como interpretar la tarea. Seguramente recurriremos a tutoriales, nos comunicaremos con la maestra o, simplemente, dejaremos que nuestro hijo no la haga.

Todo ello es posible en una circunstancia que nadie esperaba. ¿Cuándo nos íbamos a imaginar que estaríamos tanto tiempo en la casa con nuestros hijos?

La invitación es a conservar nuestro rol de padres. Reencontrarnos con lo que en realidad significa serlo y dejar que nuestros estudiantes se conduzcan, con la mayor autonomía posible, en la gestión de su aprendizaje.

Por supuesto, cada uno de nuestros hijos, dependiendo de su edad y de sus potencialidades, necesitará más o menos intervención de nosotros en su proceso de aprendizaje y, como debe ser, ahí estaremos.


Emilia Montero

Docente de vocación, emprendedora y formadora innata. Siempre de la mano de la actualización, la estrategia parte de ponerse en los zapatos del otro y ser empático. ¡Vamos por más!

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