Usar las metodologías activas en el trabajo cotidiano del docente es de gran ayuda.

Metodologías activas
Metodologías activas

Es frecuente ver al docente frente al requerimiento de atender un cúmulo de situaciones, que pueden resultar muy diversas y que, a menudo, se transforman en problemas que, si no se atajan a tiempo, cuesta mucho resolver.

Por ejemplo, nos hemos encontrado con la situación de que tenemos algunos estudiantes que se duermen durante la clase o que están dibujando mientras deberían estar tomando los apuntes correspondientes.

¿Nos hemos preguntado la razón o sólo los hemos etiquetado?

Si hemos ido por la primera opción, muy probablemente, al profundizar en las razones por las cuales estos estudiantes muestran tales conductas, a su vez, nos pueden conducir a una serie de procesos emocionales o cognitivos que ameritan del docente, mucho más que el diseño de una clase que cumpla con inicio, desarrollo y cierre de manera tradicional.

¿Qué tal si lo que tienen es que están aburridos o que no les interesa?

Nuestros estudiantes están evolucionando, es un principio natural. Ellos van cambiando, en conjunción con las demandas que le ofrece su entorno.

En ese sentido, la invitación a los docentes, es a valorar ese proceso de evolución y evolucionar también.

Está claro que cada docente lo haría a su ritmo, pero también lo es que mientras más pronto abra su mente y comprenda la necesidad de actualizarse y aprender sobre nuevas maneras de atrapar la atención de sus estudiantes y motivarlos hacia el desarrollo de competencias que los hagan más competitivos, entonces más exitoso será el proceso y su rol de acompañamiento será más provechoso.

Una forma de ofrecer al estudiante la participación y el compromiso dentro de su propio proceso de aprendizaje, desde la motivación, es el uso de metodologías activas por parte del docente.

Estas se definen como aquellas técnicas y estrategias que emplea el docente para convertir el proceso de enseñanza-aprendizaje en actividades que fomentan la participación activa del alumno y su motivación (Labrador-Piquer y Andreu, 2008)

Permiten que el alumno deje de ser un sujeto pasivo para convertirse en partícipe en actividades que le mantendrán interesado y le mostrarán el sentido claro de lo que se espera de él.

Dentro de estas metodologías citamos flipped classroom, aprendizaje basado en proyectos, aprendizaje basado en problemas, estudio de casos, visible thinking, gamificación y comentaremos de cada una en otros artículos.

Qué beneficios ofrecen para el estudiante?

1.- Asume un papel más activo y se hace responsable de su propio aprendizaje.

2.- Interactúa con sus compañeros y con el entorno fuera de la escuela, lo cual le lleva a asumir roles y a un mayor compromiso, así como la posibilidad de impactar y ser impactado por la realidad del día a día.

3.- Desarrolla estrategias de metacognición que parten de un proceso reflexivo. El estudiante es capaz de pensar sobre lo que
hace, cómo lo hace, cuáles son los resultados y las posibles medidas que debe tomar para mejorarlos.

4.- Tomando como base que tales metodologías se circunscriben al entorno del enfoque por competencias, promueven el desarrollo de
la autonomía, el pensamiento crítico, la colaboración y la capacidad de
autoevaluación, entre otras habilidades.

La educación de las nuevas generaciones demanda mayores retos de parte de los docentes y el uso de las metodologías activas representan una fuente de apoyo indudable en este arduo trabajo.


Emilia Montero

Docente de vocación, emprendedora y formadora innata. Siempre de la mano de la actualización, la estrategia parte de ponerse en los zapatos del otro y ser empático. ¡Vamos por más!

0 comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.