La evolución del ser humano y su entorno, demanda cada vez mayor interés en que la escuela se enfoque en la formación de todo aquello que no es digitalizable, lo que es inherente al ser humano, aquello que la inteligencia artificial difícilmente puede imitar. Se trata de las llamadas habilidades blandas, una vía para formar ciudadanos con una mayor ventaja competitiva en su futuro inmediato.

Habilidades blandas: una ventaja competitiva
Habilidades blandas

Jack Ma, fundador del gigante del ecommerce, Alibaba, expresó durante el foro económico mundial de 2018, que nos hemos quedado enseñando los mismos contenidos de hace decenas de años, mientras el esfuerzo debería estar enfocado a desarrollar todo aquello que haga a los estudiantes capaces de competir con máquinas que, por lejos, serán mucho más inteligentes.

¿Contenidos vs habilidades blandas?

No priva uno sobre el otro, son interdependientes. Ambos son necesarios. La cuestión es cómo aproximamos a los estudiantes.

¡Claro que es importante que los niños sepan de matemáticas, gramáticas, artes o ciencias! Sin embargo, la pregunta puede ser, ¿qué hacen con tener toda esa información si no saben cómo usarla?

Los contenidos de esas materias son fundamentales para llevar a los estudiantes al logro de competencias que los hagan más hábiles y competitivos.

Cuando un estudiante del último año del bachillerato se enfrenta a los procesos de admisión universitarios, no sólo es evaluado en un examen para el cual se ha preparado, por cierto, pocos meses antes.

Debe demostrar, entre otras cosas, sus habilidades en una entrevista o en la redacción de un ensayo.

Para lo primero deberá tener habilidad para comunicarse, inteligencia emocional para controlarse, asistir puntualmente a la cita, mostrar buenos modales y educación. Difícilmente pueda pulir estas habilidades poco tiempo antes a través de una clase especial o de un tutorial.

Para lo segundo, debe haber practicado suficientemente la creatividad, el estilo, la coherencia. En mi opinión, de las cosas más complejas, llevar lo que tenemos en la cabeza a las palabras en un documento. Se requiere preparación, desarrollar la habilidad para lograrlo.

Si durante toda su escolaridad, la enseñanza de ese estudiante gira en torno al desarrollo de estas y otras habilidades blandas, esas que son inherentes sólo al ser humano y que le permiten resolver situaciones concretas de modo exitoso, entonces formará parte de su proceso natural de formación.

A la par de aprender la tabla de multiplicar, misma que en el futuro le ayudará a resolver polinomios, por ejemplo, será capaz de, entre otras, ser una persona organizada, trabajar en equipo, pensar de modo crítico y lógico, ser sociable y creativo, adaptarse a los cambios.

Los retos del mundo cada vez son mayores. Colaborar en la formación de individuos fuertes y decididos, con valores y principios sólidos, son garantía de su contribución a la creación de mejores sociedades. Ello sin contar que cuando se enfrenten a un reto profesional, tendrán una mayor ventaja competitiva.

Sólo quien se aferra a sus valores y principios como quien lo hace a un poste firme durante una tormenta, podrá ser capaz de sobreponerse a los cambios, de aprender de los retos y tomar las decisiones correctas.

Es hora de darle un giro a la educación. Es en las escuelas y universidades donde se forma a los ciudadanos del futuro, en conjunción, por supuesto, con lo que han aprendido en la casa.

E.M.


Emilia Montero

Docente de vocación, emprendedora y formadora innata. Siempre de la mano de la actualización, la estrategia parte de ponerse en los zapatos del otro y ser empático. ¡Vamos por más!

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